La Gestalt inconsciente: percepción subliminal


Los procesos de organización de los estímulos primarios en formas funcionan no sólo al nivel de lo que nuestra atención enfoca. Los conceptos de figura y fondo, en situaciones reales, no son tan simples como en un diagrama didáctico. A una de las figuras se le presta la mayor atención y es percibida de forma consciente. Pero aún el fondo se compone de un número indefinido de figuras secundarias, de la cuales no estamos al tanto de manera consciente, y penetran en nuestro sistema a través de los llamados “canales colaterales”. A estos estímulos se les denomina subliminales.

Los mensajes subliminales (sub-liminal: por debajo del umbral) son aquellos que acceden a nuestro sistema cognitivo sin que nos percatemos conscientemente de que esto sucede.

Ya en el siglo IV A.C. el filósofo griego Demócrito afirmaba que “hay muchas más cosas perceptibles de las que podemos percibir conscientemente”. Platón, Aristóteles y Leibniz reconocieron fenómenos equivalentes. O sea, es un error creer que sólo existe percepción de aquello de lo que se es consciente.

El primer experimento que demostró que un mensaje emitido a espaldas de la conciencia podía, y de hecho tenía, efectos mesurables en la conducta; fue realizado por James Vicary en 1956 en Fort Lee, un barrio de New York. En un cine se proyectaba la película Picnic. Con la ayuda de un proyector estroboscópico Vicary “bombardeó” la pantalla con una diapositiva que decía: “Beba Coca-Cola – ¿Tiene hambre? – Coma palomitas de maíz”. En ese cine, durante una semana, se registró un aumento de las ventas de Coca-Cola en un 18.1%, y de palomitas en un 57.5%.

Al leer un periódico o página web prestamos poca atención a los anuncios publicitarios, apenas unos milisegundos y de refilón. Pero eso basta para lograr el efecto deseado: el mensaje entra en nuestro sistema informacional.

Árbol-patoEn 1966 los psicólogos Wolitzky y Klein mostraron a un grupo de sujetos experimentales una figura encubierta -un pato- formada por los contornos de la figura perceptual dominante -una rama de árbol-. La figura oculta influyó poderosamente en otras imágenes posteriores presentadas a dichos sujetos, aunque al describir el estímulo no mostraron evidencia de percatarse conscientemente del mismo, incluso tras varias exposiciones.

Las figuras disimuladas o emborronadas que no rebasan el umbral de la consciencia, implican que el proceso gestáltico de organización afecta la entrada de información sensorial en un punto más allá de aquel al que esta información tiene acceso (inatención selectiva).

Los creadores de anuncios publicitarios conocen esto y lo aplican en sus anuncios. Camuflan estímulos por diversas partes del anuncio sabiendo que se harán efectivos en sueños (efecto Poetzl), o en cualquier momento posterior.

Otro fenómeno que provoca estímulos subliminales es la “defensa perceptual” (el estímulo supraliminal actúa como subliminal). Se plantea que todo lo que agrede a la conciencia y al sistema ético con implicaciones emocionales negativas, es ignorado por la mente. El ser humano tiene la capacidad de bloquear información cuando ésta se opone a sus valores conscientes. Dicha información, no obstante, evoca sentimientos o deseos y llama la atención sobre cosas de las que la conciencia no tiene noticia. (Ej: estímulos de naturaleza homoerótica en anuncios de cigarrillos o bebidas).

Si desea ampliar la información sobre el tema le recomiendo la lectura de una de las obras más completas, llamada Seducción Subliminal del Dr. Wilson B. Key o Estimulación Subliminal de Lucía Sutil.

El subliminal en la música

Durante los dulces 60’s muchas bandas de rock emplearon el principio de ocultar información simbólica o verbal en sus canciones. Su objetivo era estimular, en la masa de fans, energías reprimidas con el fin último de incrementar las ventas de sus discos.

Una de las estrategias empleadas con este fin es el montaje de frases grabadas a la inversa sobre la pista de la canción. Tales frases se oyen como ruidos de fondo o sonidos distorsionados cuando la canción se reproduce en su sentido normal y pueden entenderse cuando se reproduce la cinta al revés. Pero el sistema perceptual humano es capaz de captar el mensaje aún en la reproducción ordinaria de la pieza. Una de las bandas que más empleó este truco fue The Beatles, como por ejemplo la canción Revolution Nr. 9 de su Disco Blanco, la pieza Fire of Light de la Electric Light Orchesta, la célebre Stairway to Heaven de Led Zeppelin, y Hotel California de The Eagles. Otra estrategia es el doble sentido en las letras, ilustrado con la antológica Hey, Jude de McCartney, donde en una canción de amor se incita a la gente a consumir heroína; y Bridge over troubled water de Simon & Garfunkel, referida al mismo tema.

Una rica fuente de información sobre el subliminal en la música es el texto Media Sexplotation del Dr. Wilson Key (1979).

El subliminal en la pintura y el cine

En los óleos y también en cuadros creados con otras técnicas se pueden incluir mensajes emborronados o enmascarados, mediante imágenes que evoquen estados de terror, lujuria o dependencia. También a través de frases textuales aunque estas, según algunos autores, pierden universalidad debido al idioma. Los hay que discrepan sobre este punto y sostienen que puede ser efectivo un mensaje subliminal en una lengua extranjera. Velázquez, Goya, Klee, Ernst, Dalí y Picasso, entre muchos otros, emplearon magistralmente esas prácticas.

En el cine se usa la técnica de imágenes estroboscópicas o fotogramas insertados en la secuencia del filme. Estos trabajan sobre los impulsos primarios provocando sensaciones como las mencionadas en párrafos anteriores. Quizá una de las obras que más directamente toca el tema es La Agencia de George Kaczender (1980, traducida a veces como Juegos Mentales), cuyo protagonista se descubre viviendo en un mundo donde las masas son manipuladas mediante mensajes subliminales por doquier. Otros filmes que no se refieren al subliminal pero que usan o abusan de esta práctica son La Guerra de las Galaxias de George Lucas (1977), Fantasía de Walt Disney (1940), El Exorcista de William Friedkin (1973), JFK de Oliver Stone y Fight Club de David Fincher. Otros han insertado mensajes publicitarios subliminales de sus patrocinadores, como la propaganda de Smarties en E.T., o la de Nike en Terminator.

One Response to “La Gestalt inconsciente: percepción subliminal”

Leave a Reply