Ideas esenciales de la Gestalt (parte I)


El núcleo de la Psicología Gestalt gira en torno a la siguiente afirmación:

La percepción humana no es la suma de los datos sensoriales, sino que pasa por un proceso de reestructuración que configura a partir de esa información una forma, una gestalt, que se destruye cuando se intenta analizar, y esta experiencia es el problema central de la psicología

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La Gestalt implica un retorno a la percepción ingenua, a la experiencia inmediata, no viciada por el aprendizaje. Nos lleva a comprobar que ahí no percibimos conjuntos de elementos, sino unidades de sentido estructuradas, o formas. El todo es más que la suma de sus partes. La conciencia abarca mucho más que el ámbito de la conducta.

No se dispone de palabra alguna que corresponda exactamente al vocablo alemán gestalt. Se han sugerido diversas traducciones, entre ellas, las de “forma”, “figura” y “configuración”. Pero ninguna ha sido aceptada sin reservas. A la palabra “figura” se le ha objetado que indica un campo demasiado limitado: el visual. Se ha empleado “configuración”, pero con mucha cautela. Acaso porque su derivación sugiere, aunque bastante remotamente, una composición de elementos, que es la verdadera antítesis de la Gestalt. “Forma” es, sin duda, el término menos objetable y se está usando de modo bastante general.

Según Köhler, la palabra gestalt se emplea en alemán con dos acepciones. Denota, a veces, la figura o la forma como una propiedad de las cosas. Otras, “una entidad concreta individual y característica, existente como algo separado y que posee figura o forma como uno de sus atributos”. Se aplica a características tales como la cuadratura o triangularidad de las figuras geométricas, o a la apariencia espacial distintiva de los objetos concretos, tales como mesas, sillas y árboles. Debemos remarcar que la aplicación del término no se limita, por supuesto, al campo visual, y ni siquiera al campo sensorial en su conjunto. Aprender, pensar, procurar, actuar, han sido tratados todos como gestalten.

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Figura 1
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Figura 2
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Figura 3

En 1912 Wertheimer llevó a cabo algunos experimentos sobre la naturaleza de la percepción del movimiento, llegando a conocer lo que dio en llamar “fenómeno phi”. Empíricamente descubrió que, si dos líneas cercanas entre sí se exponen de forma instantánea y sucesiva a una velocidad determinada, el observador no verá dos líneas sino una sola que se desplaza de una posición a otra (Figura 1). Si se reduce el intervalo de presentación más allá de un umbral determinado, el observador verá las dos líneas simultáneamente (Figura 2). Pero si se aumenta dicho intervalo más allá de un umbral determinado, estas se verán separadas en el tiempo y el espacio (Figura 3). En este fenómeno se basaron los antiguos kinescopios y, actualmente, la proyección de películas. También son resultado de este principio los anuncios publicitarios y marquesinas de cines adornadas con bombillas que parecen desplazarse en torno: ya que el movimiento es una construcción perceptual a partir de imágenes sucesivas percibidas. Wertheimer denominó gestalt al factor unificante que combinaba elementos separados en un todo, provocando dicha ilusión.

Marquesina animada

En posteriores estudios Wertheimer analizó detalladamente los principios de organización. Supongamos que vemos un conjunto de puntos. Estos se agrupan de algún modo: un triángulo, un círculo o una figura más compleja. Que sean percibidos de una u otra manera dependerá de la configuración en que aparezcan. Este fenómeno es totalmente a priori. Se adquiere durante el aprendizaje natural infantil y tiene fines adaptativos. El intento de analizar por separado los componentes sensoriales de una entidad percibida, siempre requiere un esfuerzo introspectivo. Incluso un aprendizaje: el entrenamiento para invertir el proceso inconsciente y automático de organizar.

Existen varios principios de organización de la percepción, que serán revisados en el siguiente capítulo.

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